
Hoy se me está haciendo tarde. Casi como en la canción, "un metro que vive atestado y andando", bueno, dos...tres, cuatro, "la quinta es la vencida", tampoco. San Lázaro y su milagro de barbacoa rancia, y groserías visuales; quisiera tener a mi alcance armonías variadas; por donde sea que volteo encuentro un poco de mis ideales, pero éste no es mi tiempo, no puedo esperar al fin de semana para algo más bueno, algo que me parezca fuera de la realidad, lo que es realidad, es que no puedo aspirar más que recibir la relajación de mi viernes en jueves para recomenzar mi casi-rutina.
Me fabrico una voz, miradas... Algo me hace falta y no a la vez, ¿qué es?, ¡¿se acercan los 25?!, 30, no quiero llegar a los cincuenta, lo que necesito son días productivos, sin ideas callejeras... Complicaciones, son de todo mundo, ¿hay alguna forma de no tenerlas sin colgárselas a alguien más?, parece voluntad gustosa adquirir un ejemplar propio de dificultad, al menos eso es algo muy mío.
No me gusta esperar cuando se me hace tarde.
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