Por la línea perimetral estrecha que resguarda un enigma interior, unas pupilas tímidas muestran la incandescencia, que con los mojados gritos inaudibles de unos labios frotados en sincronía, pide abandonar la reclusión en la que durante dos decadas estuvo; hasta hace poco, voluntariada por provocaciones externas, aquella bestia oculta comenzó a reconocer el pantanoso camino de las sensaciones que la llevará a su nueva prisión.
martes, 14 de junio de 2011
lunes, 13 de junio de 2011
Embriagante Alucín.
jueves, 9 de junio de 2011
Mi Pachequez y Yo.
Vueltas y más vueltas sobre mi colchón de vagos pensamientos, con melodías inusualmente normales dentro de los episodios similares de desesperaciones inaceptables para la hora en que no se encuentra algo qué hacer, neblinas en mis ideas, explosiones de volatilidad, nervios carcomientes, insomnios vulgares, pruritos inexistentes, infinitos provenientes de espejos que crean iteraciones devastadoras para una mente desquiciada en el ocio al interior de unos aurículares que crean un entorno lleno de lluvias de inquietudes sin concordancia alguna, anomalías perezosas, aberrantes líneas de código existencial, esperpentos sentimentales; como gañan de la vida, estafador de pretéritos, incremento mi condición humanoide, pares distintos de dos círculos concéntricos me encierran en una estructura irregular, tormentas de inconsciencia en mí.
Con facilidad se permanece en latencia maniática, aunque se sueñe lejanamente en la profundidad.
Going nowhere, and i find it kind of funny, i find it kind of sad (8).
martes, 7 de junio de 2011
Alma.
Dicen que pasan rápido los años, pero para quien no los vivió, para cuando se mira atrás y uno se da cuenta que ya fueron; pero si se recapitula, ciertamente no transcurrieron tan simples.
Hace 7 años que no sabemos de ti, sin duda desapareciste para jamás reencontrarnos, no estás cerca, no te fuiste lejos, sencillamente no estás; pero tengo nítidamente el último recuerdo que me dejaste, ese momento que convertiste en peculiar, desde entonces afirmé un fetiche por los ojos color miel, o sus variantes de café claro y/o "verdosos", no porque me hagan acordarme de ti, sino porque descubrí la belleza de sus matices; esa última vez que te vi aún con tu esencia de persona única, se ve opacada algunas veces por la tonta decisión de contemplar tu presencia inmovil y sin sentidos, en medio de un número de personas que me sorprendió y que no tengo duda, de que yo no lograré reunir cuando llegue a lo mismo; sin embargo, trato de no mirar esos flashazos mentales, sólo por no manchar tu memoria con los lamentos de mis ojos, con renegaciones o con el sinfín de blasfemias y demás taradeces que sólo a mí se me pueden ocurrir, al fin y al cabo...bueno, ¿qué más da?
Después de 7 años, sigo extrañándote de vez en cuando.
Raro En Mí...
Hay una urgente necesidad prefabricada apta para evadir ideas de cosas que no pueden ser, combinación de apatía e indiferencia que sobrellevarán los controles, pero con su debida consecuencia, como siempre.
No sé qué hay en mi forma de ver las cosas que me promueven el tipo de pensamientos que a nadie le agradan, sumado a mi pesado afán de fastidiar todo, y desde hace tanto que no he llegado a decidir si es mejor callar o hablar porque en ambas parece requisito agregar una pizca de frustración, mas no hay manera de hacer cambiar genuinamente mis arraigos, hay problemas cada vez que se toca el interruptor que activa el aspecto casi virtuoso más fluído que tengo, al igual que si no se activa, obviamente significa que, todo termina mal.
sábado, 4 de junio de 2011
Lapsos.
Lejanías me identifican, lejanías hacen la diferencia, los tiempos se hacen inconstantes, la tendencia resurge después de poco, me llena por momentos, y a ratos me hace perder, me quedo sin sueño pensando en cómo puede la gente soportar esas perversiones, mis manos no resisten, mis ojos piden; una feria de sensaciones apaga la luz de la mente y la debilidad al tacto se incrementa sin proporciones.
Alegría me daría verte traspasar ahora la reja de mi desesperante soliloquio, acompañar mis charlas con el café, prestar tu espalda para descansar mis brazos, y yo, resignado ante una negativa, imaginé que pasarías a través del blanco portal, regresando a decirme que el permiso era tuyo y las horas serían compartidas, viajando contigo de costa a montaña...
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