Me distingo por mantener la prudencia bajo cualquier eventualidad, con excepciones claro, como todos, y ésta es una de ellas; aunque conservo mi calma y no intento atacar, por dentro estoy que me lleva el éxtasis, no siento que pueda ser un simple amigo, veo la oportunidad en un futuro medianamente cercano, y me pregunto; al ver a otros haciendo lo que a mí me gustaría, y al pensar que no está a mi alcance; ¿por qué no a mí?
Es escandalosamente silenciosa mi dependencia a la figura que se resume como “mi complemento”. Estoy inconcluso sin la musa a la cual hacerle saber que estoy inspirado, a quien brindarle palabras que hagan estallar en su rostro unas mejillas rojizas o una sonrisa emocionada en mi honor, dedicada a mí, y no como éstas frases solapadas en el anonimato de una amistosa compañía.
En verdad sé que si no pasa, es porque no está a disposición mía, porque lo poco que tengo no es lo que buscan o no es lo que puede completar a quien yo sí veo como la parte restante de mi existencia contranatural.
Todo comienza a desvirtuarse exponencialmente y está haciendo daño.
Dije que hoy sería un buen día, lo fue.
Y al mal tiempo…
♪ . . . viejo tren de la alegría, solo te miro pasar, poco sé de fantasía, nada de felicidad . . . ♪
