martes, 24 de enero de 2012

Nadie Sabe para Quién Trabaja.

Ya no distingo entre ser demasiado fuerte y la ineptitud, porque lo sabía, yo lo sabía...

Y no lo pude controlar.

lunes, 16 de enero de 2012

Rehuso.

Me niego a que esto suceda, no tan pronto, éste no es el momento, no es mi mejor momento; la negativa psicotraumática me tiene de cabeza con mil ideas rondándome, y no es que no quiera caer, de hecho estoy sumergido hasta el cuello, extraviado en un sendero ocular, sin retornos en el cual me dispongo a no buscar manera de volver, al cabo que ésta perdición de mal enfoque comienza a desinteresarse directa a una desaparición de aquellas que me hacen acreedor de reconocimiento, pero miento, no hay desinterés, no puedo desaparecer porque no quiero hacerlo, a veces soy tan necio que me desconozco.

Intenté implantar la célula maligna que a mí me cambió drásticamente, que me hizo partícipe del juego sucio con mi rol de rectitud y cautela, pero solo hizo efecto en mí. ¿Me arrepiento de que así pasara? Nunca, a pesar de lo fatal que es, dentro de lo escalofriante, y me incomoda saberlo solamente yo, aunque siga dejando señalamientos a la respuesta por todos los medios, pero por lo que veo, no funciona, perdí mi tacto.

♫ . . . Y esto no es un lamento, sino un ruego donde intento que... ♫

martes, 3 de enero de 2012

Psiconarcótico.

No hay noción del tiempo perdido en el plano de las palabras que te describen precisa como ecuación no terrenal, y si vuelo astronómico al pensar que puedo alcanzarte, colisionan mis personalidades alternas, desbaratando lo que quedaba de mí... 

Me convertí en la víctima de un psicocriticismo que cual katana profundamente incrustada, dio pie para que lo que por amplio tiempo fue cualidad, tomara forma de autodefensa que evidencia la necesidad protectora del inframundo personal. 

Solamente sobra un Calendario inconcluso, esperando cambiar de dígitos por si acaso en otra ocasión... Quedará estático como si no hubiese pasado nada, en coma, disponible desde aquel mes.

Paso en Falso.

O palhaço triste


Llegó el momento en el que se sintió desesperado de correr en el iterativo infinito tras un perfume sin origen racional, tal parecía que siguió solo su propio rastro en bucle, pues hoy no queda más compañía que su misma sombra y el humo turbio de lo que pensó era una señal.

Indagó por horas queriendo saber por qué resultó con las manos vacías como al principio, sin lágrimas como desde hace mucho, no aceptaba aquel pensamiento de que nada perdió porque sabía que eso solo se dice por ardor, entonces leyó unos párrafos que lo transformaron en un vil alegre incrédulo de tener lo que había esperado tras cada palabra que veía; hasta que su conciencia comenzó a extraerlo con letras borrosas, de a poco el hilo del texto perdía congruencia... Despertó agonizante. La alegría permanecía aún, pero confundido al son del segundero, conservando en mente imágenes de su platónico predilecto, la expresión en su rostro se tornó en parafina caliente, y entre leves sollozos, volvió a postrarse en su irrevocable realidad.

♫ . . . o palhaço ésta triste outra vez . . . ♫