Llegó el momento en el que se sintió desesperado de correr en el iterativo infinito tras un perfume sin origen racional, tal parecía que siguió solo su propio rastro en bucle, pues hoy no queda más compañía que su misma sombra y el humo turbio de lo que pensó era una señal.
Indagó por horas queriendo saber por qué resultó con las manos vacías como al principio, sin lágrimas como desde hace mucho, no aceptaba aquel pensamiento de que nada perdió porque sabía que eso solo se dice por ardor, entonces leyó unos párrafos que lo transformaron en un vil alegre incrédulo de tener lo que había esperado tras cada palabra que veía; hasta que su conciencia comenzó a extraerlo con letras borrosas, de a poco el hilo del texto perdía congruencia... Despertó agonizante. La alegría permanecía aún, pero confundido al son del segundero, conservando en mente imágenes de su platónico predilecto, la expresión en su rostro se tornó en parafina caliente, y entre leves sollozos, volvió a postrarse en su irrevocable realidad.
Indagó por horas queriendo saber por qué resultó con las manos vacías como al principio, sin lágrimas como desde hace mucho, no aceptaba aquel pensamiento de que nada perdió porque sabía que eso solo se dice por ardor, entonces leyó unos párrafos que lo transformaron en un vil alegre incrédulo de tener lo que había esperado tras cada palabra que veía; hasta que su conciencia comenzó a extraerlo con letras borrosas, de a poco el hilo del texto perdía congruencia... Despertó agonizante. La alegría permanecía aún, pero confundido al son del segundero, conservando en mente imágenes de su platónico predilecto, la expresión en su rostro se tornó en parafina caliente, y entre leves sollozos, volvió a postrarse en su irrevocable realidad.
♫ . . . o palhaço ésta triste outra vez . . . ♫
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