Solo enmudecí, en instantes más adelante, empezaba a morir junto con la capa parasitaria de mi psicosis, y pude ver el fin de mi problema existencial, recuperé mis funciones básicas, desechaba las innecesarias, finalmente era yo otra vez, podía mirar la línea del tiempo en el periódico de ayer y la fracción distante que atesoro en mi cartera sin mis características alucinaciones, sin vuelos ingenuos por el inframundo de la soledad; escapé de mis delirios nocturnos y divagues de doce horas, estaba lejos de los cuentos mitológicos, de la sucesión de gestos que definían mi locura, de charlas planificantes y de deseos unilaterales...
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