Esto es lo que me pregunté.
Tengo llegar al fondo, quiero saber por qué me sentía así, por qué la lluvia quedó pausada en los últimos segundos que estuve de pié, demasiado extraño, así fue, coloqué mi rúbrica en ese contrato como si no supiera que se paga primero la consecuencia antes del beneficio, o eso es lo que parece ya cuando comienzo a desesperarme, el premio estuvo desde un principio, tal cosa no puede ser tan diabólica, es recompensa en sí misma. Creo que lamento el mañana, ése en donde me encuentre con que lo único que estaba anhelando, no conjugará su trayectoria con la mía, “nadie hará las cosas por ti”, dicen; nadie te dará las respuestas así de fácil, ni siquiera preguntando las consigues, por un lado, o sea, sí, yo sé por qué me sentía de esa manera, no lo ocultaría de mí mismo, pero ya por todo lo que tiene que ver alrededor de ese tema, es mucho más difícil de saber y además, pensándolo egoístamente: ¿qué podría lograr? ¿Sólo sentirme bien y que después todo sea parte de una autodestrucción programada? Qué contradictorio es todo esto, pero descubrir cosas evidentes me llevaría a una dolorosa satisfacción, aunque siempre hay sorpresas.
Hoy, aspiro a una sola palabra.
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