¿Qué hay en los pensamientos cuando crees tenerlos en blanco? ¿Qué pasa cuando sólo dejas que la música entre? Sigues el ritmo con los movimientos de tus pies o dejas que el sonido te transporte sin pensar en algo fijo; hay canciones que logran hacerte parecer que hay un sueño envolviéndote, avanzando kilómetros sin que nada más importe, solos, la mente y tú, en anestesia sentimental, parece como tener un punto estático en la vida, siendo invisible, sin un peso que canse tus hombros, vacíos los bolsillos de tiempos antiguos; y durante un parpadeo, un rastro salado en la piel, indica que pasaste al plano contrario...
Y vuelves al lugar donde buscabas qué pensar, de nuevo te dejas llevar con el efecto subjetivo de las notas ondulantes, seguido por los colores combinándose en el ambiente, una mañana de soledad edificante, en la mitad de la nada fronteriza de lo que conoces, alejándote, llegando; cierras los ojos el tiempo necesario, te preparas, subes, esperas durante un cortísimo 'siempre' y generas uno nuevo, se ralentiza el paso, espacios abiertos para correr una hora más; cables constantes, entre cero y uno, en concordancia con el pandero de la actual canción; todo fluye buscando su sentido y se va a las nubes, "esperamos que hayan disfrutado el espectáculo ♫", se alcanza a ver el fin del andar; desde esta inmovilidad transportada, quiero decirte cómo se va graficando el camino, "tengo tiempo ♫" para trepar las montañas y regresar mañana a la vida realista. "Después de todo, solamente estoy durmiendo ♪".
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