martes, 20 de septiembre de 2011

Doce Horas.

Se enajenó rastreando sus ojos con ocasional inconsciencia, revirtió sus hábitos de sueño a fin de maravillarse, traslapó recuerdos, y como ya es costumbre, reapareció el prurito psicológico que no le deja dormir, ahora, la inspiración volvió en el peor momento de su léxico: cuando no encuentra articulación alguna para sus ideas; en ese momento notó la magnitud de la encrucijada en que resultó estar, porque no le era posible parar de anhelar que el fuego que poseen aquellos diafragmas de miel con esmeralda fuera vaciado sobre su ridícula y desigual existencia...

Obsesión, embelesamiento, impacto, necesidad, impresión, quizás reconocimiento; se volvió indiferente al concepto, lo único definido era saberse atrapado por los asesinos infalibles, los que jamás le darán tregua dentro de su torcida virtualidad, lugar donde él deshace, donde él puede crear, pero donde él mismo es incapaz de evitar ser invadido por las genéticas privilegiadas del máximo depredador. Una forma de mirar tan extorsionista.

♪ ... and i feel crazy when i see your face ... ♪

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