El propósito de mi vida continúa incierto; me alimento poco e inhalo humo de más, esas son las señales inequívocas de mi mal interno. Cotidianamente tendría la necesidad de expresarlo en voz alta, a los vientos buscando que lleguen a los oídos elegidos, pero ya sé y debo soportar que solo sean diálogos internos, que mediante letras sin lector, me mantengan anestesiado.
He tratado de entender cómo seguir, intento desarmarme para encontrar las partes innecesarias de mi existir, las que me mejoren sin desinteresarme, para entregar sin pedir, sin primarias necesidades. Muchas veces traté de decir lo que haría mejorar las cosas en mi afección, el cómo tener todo sin afectarnos, pero cada una de mis palabras han sido volátiles, todas pólvora del estallido en contra de mí, escuchadas en un dialecto poco entendible, con datos inconsistentes de lado a lado.
Quise tranquilidad con lo que se tenía en las manos en ese momento, y me sentía más que bien, pero ahora no lo consigo bajo ninguna circunstancia. ¿Qué debo hacer?, ¿qué debo decir?, no obtengo respuesta.
No queda alguna duda de que todo éste circo de pensamientos y sentimientos "cuasimodeos", deformes y extenuantes son tan complicados de entender, llegados de la ficción más detallada y compleja, tanto que no podré asimilarlos.
-Calma, todo estará bien.
♫ . . . volveré por la mañana, todos me verán volar,
y ese día llegará, en que todo esté normal . . . ♫
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