Pasar solitario por algunos lugares que visitamos en tiempos desiguales, desgarra mi medio interno en el cual viajas, como mi tejido fluido, inundándome más de ti; paseo con los extraños acompañantes que me brindaste, siguiéndome los pasos, yo deseando que puedan redactarte mis pensamientos, queriendo hablar con ellos, hablarles de ti, preguntarles si había forma para no dejarte ir, vaciando mi mente en los cigarrillos que tú fumas, esperando poder entrar y quedarme de nuevo...
¿Te han platicado Ellos, lo que digo en mis adentros? No hay alguien más que me escuche, nadie a quien contarle, ojalá Ellos sí.
Quiero creerme que mientras caminabas, pensaste que yo iba contigo.
"Del respirar de las piedras te hablo,
de los cántaros,
de los ríos secos en que he nadado
hasta hallarte sola y amaneciendo,
como árbol de frutas secas.
Te hablo desde la tierra,
desde las hojas,
desde el pan que habita
en la corteza de ciertas semillas
de ciertas ideas.
De horas sin sueño,
de días sin hambre,
de noches sin lunes próximo,
sin mañana distante.
Te escribo desde las tardes
que nuestros pasos amaron;
te escribo y te dejo un beso
con el sabor del aire entre eucaliptos.
Escribo por no perderlos,
por no dejarlos,
por no olvidarme que a veces,
tal vez sin quererlo,
me estés escuchando."

No hay comentarios.:
Publicar un comentario