martes, 13 de agosto de 2013

Conservo.


Si te vistieras de negro y puntos de sonrisas blancas,
alteras mi ser intuitivo destazando la razón,
me adueñas entre miradas profundas trampas,
siempre Tú, cielo lejano sin compasión...

El nombre que ancla toda noche, tras mi ventana al mundo se aferra, transita cada primer minuto de mis despertares, encallan rostros de ti, suprimen desolación en soledad insípida, la paciencia de la espera, la fuerza de la desesperación, los trazos de tu café en mi desvelo, en los insomnios automáticos de mi adoración, tres pares de labios por artista dibujados, inspiración y creatividad de mí, para ti las canciones que no sé componer, que en cuentos absurdos traslado, mis huéspedes que lo saben sin poder expresarlo, para tus oídos se hacen visibles, inauguradas en el arrebatado rescate del inframundo, persiguiendo la luz de tu voz.

Sin carboncillo hablo, a veces remarcando tu arcoíris o realidad reemplazando, lo que vi es invariable, aunque resalte lo cierto en un retoque, mil palabras en imagen que suelen terminar sin describir, pequeña grandeza, prueba de lógica imposible, que entre el final de la vida y tú, elegir no es difícil, si he caído y recaigo no es casualidad, el cerrojo se ha vuelto infalible, atesorando un millón de maneras para contemplar, lo que atípico en el multiverso, aun en otros jamás, podría ubicar.


♪ ...podría abrir mi corazón justo por las cicatrices, presta atención... ♪

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