Muy bien... Y él se queda de pie, contemplando, con una musiquita interior otra vez, como de esas canciones que, en alguna frase, hacen que te dé escalofríos. Se contuvo de ver su influencia, aun así, no puede salir de entre sus oídos, se pasa las horas de esa misma forma, ahí, experimentando el shock de su magnetismo.
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