martes, 15 de marzo de 2011

Retro.

Para en seco entonces su caminar, lleva su periódico bajo el brazo derecho, porque le duele la rodilla del mismo lado, se detiene para pensar un segundo, y despierta entre sueños recordando que hacía tiempo que recibió la premonición, y es cuando reconoce el alfiler incrustado en su costado izquierdo, no duele, pero la fascinación es mucho más peligrosa, no podrá extirparlo, ya está fusionándose a su cuerpo, dialoga en sí mismo, adopta y aprehende con fuerza al sorpresivo bío-mecanismo.

De un momento a otro, resulta gracioso interpretarlo de dos maneras: primero como un viernes recursivo en su lado más retrógrado; por otro, referente a un jueves por la tarde. El viernes predilecto conserva su presencia; en éste preciso instante fue recibido el recordatorio del por qué desvela en el andar.  
Un solo sueño abrió la puerta a su constante favorita.

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